Hace algún tiempo un académico se hizo conocido por la frase
"Se acabó el recreo", pero al parecer nadie toco la campana porque,
aunque han pasado casi cuatro años desde esa declaración, claramente el
recreo no solo sigue sino que ahora el inspector de patio salió a almorzar.
Me sorprende que existiendo tantos, y tan buenos, especialistas en
aspectos académicos, de aula o metodologías aun se sigan trabajando
aspectos técnicos del proceso educativo, es más en algún Congreso o Charla he
visto como se ejemplifica que la realidad del aula no ha cambiado
sustancialmente en los últimos cien años, mientras otras profesiones tuvieron
que reinventarse.
Quizás en este punto está el problema, seguimos viendo el aula y
hemos dejado de ver a los alumnos, que no sólo han cambiado en cuanto las
herramientas que usan sino que lo han hecho respecto el mundo que viven, sueñan
y construyen.
Este es el cambio que sigue siendo negado por la autoridad y los
responsables del aula, el cambio del sistema de personas en el que desean
intervenir.
Si lo que buscamos es el bien social, entonces lo primero que
tendremos que hacer es preguntarle a ese grupo social ¿Que es lo que desea?,
para así construir un bien valorado y útil a la construcción de sus sueños.
Nada más inútil que eslóganes o frases populistas, son como los gritos del que
esta al arco mientras juegan tres equipos en el patio del colegio.
Si finalmente estamos hablando de una educación para la
empleabilidad, y con esto obtener la denominada movilidad social, entonces
deberemos segmentar el currículo en cosas funcionales y disfuncionales, pero
¿Es eso lo que quiere el grupo social? o ¿Es lo que necesitan los sistemas
productivos del siglo XX?
El recreo no solo ha sido largo, sino que ha dejado de cumplir su
propósito,
cual era tomar aire para
iniciar la nueva jornada. Esta jornada aun no se inicia y, más allá de la
urgencia mediática, es necesario hacerlo ya que la inmovilidad está provocando
que perdamos de vista el sentido país.
Es hora de que volvamos a hacer
las tareas, y eso significa entre otras cosas adoptar una nueva mirada, una que
nos saca de la comodidad de repetir lo que llevamos diciendo estos últimos cien
años, una mirada que pone el acento en el cambio del alumno y no en la
autoridad del salón, una mirada que nos obliga a preguntar si somos parte del
problema, y por lo tanto de la solución, una mirada que nos obliga a
reflexionar acerca de nuestra responsabilidad, más que seguir repitiendo hasta
el cansancio que todo es responsabilidad de otros, una mirada que saca el foco
de los recursos y lo pone en el aprendizaje mediado, en vencer las resistencias
al cambio, en pensar como innovar en las relaciones y formas de preguntar, esto
es dejar de buscar respuestas para aprender a hacer preguntas.
En este sentido cuando, con la mejor de las intenciones, se propone acabar con el recreo y hacerse cargo del desafío de una educación de calidad, el error estratégico que se comete es volver a plantearlo sólo como responsabilidad de la autoridad, incluso se propone provocar un debate amplio y efectivo, cosa que ya vimos no sucedió.
La pregunta entonces es que responsabilidad tienen todos los actores, ¿Por qué debemos creer que estos aceptaran formar parte del cambio?, si no han sido considerados ni en sus pérdidas ni en sus esfuerzos, que elemento mágico facilitara que estos se hagan las preguntas dolorosas que llevan años evitando.
La sola generación de propuestas técnicas en términos de infraestructura, currículo, equipamiento y otros aspectos solo hace que sigamos evitando enfrentar el desafío de una nueva forma de educación para el Chile del desarrollo.
En este sentido cuando, con la mejor de las intenciones, se propone acabar con el recreo y hacerse cargo del desafío de una educación de calidad, el error estratégico que se comete es volver a plantearlo sólo como responsabilidad de la autoridad, incluso se propone provocar un debate amplio y efectivo, cosa que ya vimos no sucedió.
La pregunta entonces es que responsabilidad tienen todos los actores, ¿Por qué debemos creer que estos aceptaran formar parte del cambio?, si no han sido considerados ni en sus pérdidas ni en sus esfuerzos, que elemento mágico facilitara que estos se hagan las preguntas dolorosas que llevan años evitando.
La sola generación de propuestas técnicas en términos de infraestructura, currículo, equipamiento y otros aspectos solo hace que sigamos evitando enfrentar el desafío de una nueva forma de educación para el Chile del desarrollo.

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